EL ARTE DE LA LUCHA

¿Cuál es el deporte más antiguo de la humanidad?

Si nos ponemos a pensarlo llegamos a la conclusión de que son muy pocos los candidatos. Una competición de levantar cosas pesadas sería uno de ellos, lanzar objetos con precisión lo más lejos posible otro sin duda, o correr, trepar… Pero hay uno más primario aún que precede a todos ellos, uno que incluso los animales practican jugando o para averiguar quién está por encima en la jerarquía social: la lucha.

Está tan engranado en nosotros que cuando aún somos niños una de nuestras primeras formas de juego es revolcarnos por el suelo con un amigo. Si los observamos en un patio de colegio veremos que instintivamente se agarran, intentan sujetarse o inmovilizarse. De esta forma natural aprenden a controlar su cuerpo y medir sus fuerzas. No es nada descabellado pensar que algo tan innato se haya ritualizado muy pronto entre los humanos en forma de juego o competición deportiva.

 

 

LUCHA ANTIGUA

 

 

Un matiz importante es que en este artículo no incluyo a los deportes que se basan en pegar al contrario. No estoy negando su valor ni mucho menos, solo que a un nivel más primario no es tan natural cerrar el puño para golpear a alguien, si lo intentamos sin guantes seguramente nos dañemos la mano; estamos diseñados para agarrar y sujetar. Aquí me refiero a lo que hoy conocemos como lucha olímpica en todas sus modalidades, el judo y su evolución como jiujitsu brasileño (o BJJ). Todas las culturas del mundo practican una forma u otra de lucha, y murales como el de arriba o algunas esculturas griegas increíbles nos demuestran que siempre estuvo presente en nuestra historia.

 

Y no es de extrañar, porque a parte de ser el deporte más antiguo del mundo y de servir su función ritual o social, los beneficios a nivel de bienestar físico y mental son enormes.

 

¿Entrenamiento funcional, enfoque generalista? Me suena de algo…

 

Muchas formas de deporte se basan en la idea de que hay que entrenar el cuerpo como un todo y potenciar todas las capacidades físicas: la fuerza, resistencia, equilibrio, flexibilidad… Esa es la dirección en la que hay que ir, de poco nos sirven los abdominales mas marcados de la playa si luego no podemos correr ni un kilómetro cuando lo necesitemos. O al revés, que utilidad tiene poder aguantar carreras durísimas de 30 kilómetros si luego no podemos ni levantar una caja de 20 kilos en una mudanza por dolor de rodillas. Somos generalistas por naturaleza.

 

Pocos deportes potencian tanto todas estas capacidades como cualquiera de las modalidades de lucha. Después de una clase de BJJ me siento como si hubiese ejercitado hasta la última fibra de mi cuerpo. Solo el hecho de mantenerse en pie cuando un compañero nos quiere tumbar ya requiere varias capacidades muy difíciles de entrenar fuera de ese contexto, como la fuerza isométrica o el equilibrio.

 

La fuerza de un luchador es diferente a la fuerza de alguien que se dedique a levantar pesas, por mucho tiempo que lleve haciendolo.

 

Hace unos meses vino un compañero nuevo a nuestro gimnasio, da la casualidad de que había sido campeón de lucha grecorromana de un país del este de Europa. Recomiendo la experiencia a cualquiera que quiera recordar lo que se sentía cuando eramos niños y nos enfrentábamos a nuestro hermano ya crecido, con voltereta por el aire gratís incluida.

 

LUCHA OLIMPICA

 

También me encanta ver como los compañeros que llevan entrenando un año o menos van cambiando su físico casi día a día. No es raro hablar con gente que asegure haber perdido 15 o 20 kilos en un año. Pero aunque no quiero quitarle a esto importancia, esto es solo a nivel superficial, lo que no puede verse a simple vista es el increible beneficio que supone ejercitar y experimentar nuestro cuerpo como un todo. En un mundo en el que se considera normal subirse a una bici estática y pedalear encerrados como si no hubiese mañana, nos olvidamos de lo importantes que son el control del propio cuerpo y la coordinación.

 

Fluir, estar presentes solo en el momento en el que ganar o perder depende exclusivamente de nuestro cuerpo y voluntad, frente a alguien que quiere hacer lo mismo con nosotros… Todo esto es imposible de describir sin experimentarlo, asi que os animo a ir a practicar en la academia más cercana!

 

BJJ

 

 

Sapiens Urbano

 

 

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